domingo, 9 de agosto de 2026

Que el cansancio nos encienda


El título de este post se podría encuadrar en esa figura retórica que me gusta tanto:  un oxímoron.  ¿Cómo es esto que el cansancio nos enciende?  ¿No es el cansancio acaso esa sensación física en la que "abandonamos" , "hasta acá llegué", " no puedo más" , "si al final no sirve de nada"?  ¿No es el cansancio acaso esa invitación a bajar los brazos, tirar la toalla, tirarme en un sofá y beberme una cerveza mientras skrolleo en Instagram estupidez tras estupidez para que me expulse de este mundo? ¿No es el cansancio acaso la posibilidad de desistir , de renunciar? 

Pues en mi caso te digo que No! El cansancio me enciende. Me dan unas ganas de quemar el mundo cuando el cansancio entra en mi cuerpo. La llamita que parecía digna de extinción se apodera de una fuerza atómica, y no hay verano, ni agosto, ni 40 grados, ni frases desmotivantes que la paren...porque ahí está ...el cansancio se hizo fuego. 

Son muchas o varias las ocasiones en este último tiempo que han hecho que este oxímoron tuviera lugar en mi vida.  

Las minimísimas manifestaciones a partir de noviembre del 23... El genocidio poco a poco asomaba su cabeza y no era momento de repetirse "para qué", "de qué sirve", " de nada vale", o por lo menos para mí.  Ya era un acto de puro egísmo tal vez, yo quería dormir bien por las noches y pensar que algo había hecho para no apoyar la barbarie, porque por si no lo sabes , el silencio te hace cómplice...pero eso es para otro post.

Este post, del cansancio, y del fuego que se encendió en medio del fuego de Madrid, tiene que ver con la importancia de confiar que seguro encuentras "otros fueguitos" en el camino, que están tan cansadas como tu... ¡Y no sabes la hoguera que se puede crear!

Confiar... a pesar de que siempre en los comienzos solemos ser "cuatro gatos locos", de repente nos volvemos una manada (de las buenas) que se hace oír por las calles de la ciudad. 

El pasado jueves 6 de agosto se debatía en el senado de la República Argentina una ley que era extremadamente perjudicial para nuestras tierras, para el cuidado de nuestros recursos naturales.  Ya sabemos cómo andan los buitres a diestra y siniestra pegando picotazos en el globo terráqueo, que cuando te quisiste dar cuenta te quitaron un país entero.  Entonces, debate en Argentina, y una en un Madrid con cuarenta grados de calor que recibe un mensaje con los colores de la bandera... esa que tengo colgada en mi balcón junto con la de Palestina.  Mensaje anónimo, no se sabía quién convocaba, no importaba, lo importante era moverse. Porque cuando la urgencia te pisa los talones... ¿importa tanto quién te está motivando a escapar de ese destino aterrador?  Para mí no, veo que hay un interés de cuidar y reclamar por lo que es nuestro, "La patria no se vende", allá que voy. 

Y así fue como un día antes de este debate  cinco gatos locos, literal, los nombro porque para mi tienen todos mis respetos:  Eduardo, Silvia, Marisol, Natalia y quien suscribe, nos manifestamos frente a la Embajada argentina en Madrid.  A priori podría ser una postal que da un poco de pena...para mi tiene el valor inmenso de que tan sólo siendo cinco seguimos adelante.  Una "mareíta" o una olita azul y blanca transitando por una calle infernal de Madrid, pero si hasta parecía que el azul y blanco y las sonrisas de estas personitas me daban aire fresco. 

Al día siguiente, otra manifestación autoconvocada en un grupo de mujeres de Madrid. Cruce de mensajes, organización, ayuda de la mareíta de cómo pedir permisos para manifestarnos y que no tuviéramos problemas en esa tan noble causa, llamadas a mas argentinos y argentinas, mensajes,  todo un abanico de acciones de ayuda y colaboración preciosos. 

Y sucedió , la mareíta de cinco, en cuestión de un día se había transformado en una ola de 65 personas. Algunas sin poder venir a la mani , pero apoyando, invitando a mas gente, tratando de hablar con algún medio para que esto se visibilizara... todo el tiempo me sale la palabra red, red, red. 

Quienes estábamos ahí?  Otras "cansadas" como yo, que haciendo acopio de un oxímoron, nos activamos ante el cansancio.  

Así que, si en algunos momentos de tu vida te das cuenta que no puedes más de todas las injusticias que se esparcen como cartas locas de poker por todo el paño que es este mundo, que sepas que habrá un red de cansados y cansadas, que no sólo te van a sostener sino que se encenderán contigo. Confía.  Y practica una gran religión que es el #ACTIVISMO