sábado, 21 de marzo de 2026

Haciendo equilibrio entre los 25 de allá, y los 25 de aquí...



Esas dos  fotos que anteceden este post datan de aquel 2001, cerca del mes de marzo, ese mes que haciendo honor a su origen  etimológico, en mi vida siempre se presenta como el inicio de las guerras, de mis guerras... de mis batallas, de mis luchas...  En marzo del 2001, exactamente el día  21, yo arribaba  a esta ciudad, Madrid.  Maleta, mochila, bolso lleno de libros  y CDs, mi gran hogar convertido sólo en algunas piezas que todavía veo en el living  de mi casa, o suenan en algún reproductor de CDs que se preste a funcionar.  Pasaporte en mano, ningún papel que me respaldara, ninguna carta de invitación que me protegiera  al asedio de preguntas del funcionario que me había tocado al azar, tan sólo mi carita de india  de 25 años, unos labios de "bife de  chorizo" (sic algún amante argentino) y mis ganas de  salir de un país que en los últimos años me había abrazado  con sus tentáculos de dolor. 

Pasé el control, entre nervios y sonrisas... Y me sumergí en el  frenesí madrileño, con esos olores nocturnos, llenos de  tabaco. alcohol, sexo y drogas.  Madrid me abrió su puerta  grande , pero la trasera, la que está en el callejón al que sólo acceden los que tienen una palabra clave, o  una sonrisa seductora, o las letras de una canción de Extremoduro.  En esas  épocas controlaba muy poco de la música española, pero había letras de Robe que ya me habían hecho bailar y llorar.  Y así fue el comienzo de esta batalla, la que vine a jugar y librar hace 25 años atrás.  Madrid...Ser extranjera, no ser de aquí ni de allí... tantas cosas "guardadas en la memoria" com reza León en su canción .  

La batalla de ser extranjera, migrante, emigrante en mi tierra, inmigrante en esta, el estigma de que las raíces están cortadas, de que hablas diferente, que no te entienden el humor, que no te entienden el amor, que te juzgan y señalan con el dedo,  que desconfían de vos, que susurran a tu paso, que no sabes si el policía que te paró lo hace por el color de tu  piel o porque tiene miedo que le quites lo suyo... 

Emigrar duele rezaba mi primer texto de Los Duelos.  Y no sabéis cuanto.  Migrar  no es viajar.  Migrar es  dejar todo lo que has construído en un período de tu vida, para que sólo se convierta en recuerdo... algo intangible  que probablemente nunca más vuelvas a tocar.... Y que tan sólo está en la memoria. Hace unos días una paciente me contaba cómo había vuelto a la escuela de su infancia... a mi eso me costaría unos 1500 eu  y muchas horas de viaje.  Volver a que los recuerdos sean tangibles ya casi es imposible. 

Y migrar  también es descubrir un nuevo hogar, unas nuevas raíces, que nacen de otra manera, quizás mas débiles a veces, más proclives a cortarse ante la  más pequeña tormenta.  Migrar es  ver cómo hay personas que se ponen en tus zapatos y te acogen, te abrazan y acompañan tu dolor,  que se convierten en hilos de colores en esa red que vas construyendo día a día.  

Esa es la batalla  que figura  en la efeméride de mi  historia, y que nació un 21 de marzo de hace 25  años.  

No soy de aquí ni de allá  rezaba Facundo Cabral, y así somos los migrantes. Llevo  25 años haciendo equilibrio entre lo de  allí y lo de acá, lo de allá y lo de aquí, entre el ustedes o el vosotros, entre  el Yo y el "Sho", entre un beso y los dos besos, entre  el coger y el tomar , entre el coger y follar, entre  el auto y el coche, entre el tú y el vos, entre Lorca y el Tato Pavlosky, entre las chacareras y el flamenco, entre la primavera en marzo o en septiembre, entre el rock  nacional o el rock gallego, entre Lucrecia Martel y José Luis Cuerda, entre Orazi, Tolcahir, Messiez, y Andrés Lima, Sanzol , entre las uvas o la sidra en la playa, entre Leila Guerriero y Rosa Montero.... Toda mi vida así... Haciendo  equilibrios entre los recuerdos buenos del país austral que producen la nostalgia... y los recuerdos malos que me hicieron salir de allá.., entre los momentos horribles de Madrid y la cantidad de veces que bailé, reí, lloré, abracé, lamí, follé, acompañé, parí, materné, cuidé, también en Madrid.

Y en este Marzo, de Marte, de Guerra, de Guerras... las externas y las internas, aquí estoy...todavía estoy Viva, y tanto.   Hay personitas que me hacen la ola y todo en esta intensidad de migrante, y también esa condición me ha permitido escribir y crear desde ese lugar, desde esas raíces, que aunque a veces cortadas, otras no (no se cómo se las ingenian); para construirse aún por debajo en una distancia de 10.000 kms.  En ocasiones creo que las raíces de los migrantes son como esas redes enormes  de hongos que conforman kilómetros y kilómetros de  micelios, y vayamos donde vayamos siempre estaremos unidas a nuestro origen.

Ya se han equiparado... 25 años allá...25  años acá... Un cumpleanos, un aniversario...

Siempre Gracias a l@s que en los momentos mas  duros de esta migración estuvieron acompañando y sosteniendo, sin ellos esos dos 25 nunca se se hubieran unido. 

lunes, 29 de diciembre de 2025

2025, el año de los llantos. Que el dolor duela

 



Que los duelos duelan.

Que las lágrimas caigan.

Que los llantos permanezcan.

2025... No, no voy a cometer el acto inconsciente de defenestrarte, ni maldecirte, ni quemarte en una hoguera... Eres un año, y ahí estás,  con las alas de ángel en algunos instantes, y una cola temiblemente roja y que se mueve  como una serpiente por otros.  Pero ahí estás... eres lo que eres... 

En mi caso, el dolor ha sido el protagonista ...las lágrimas....los llantos. 

Claro que ha habido co-protagonistas más esperanzadores. He parido mi propia obra de teatro, la he rodado, seguimos en ello, y vaya felicidad tengo cada día que me subo a un escenario. Disfruto de la adolescencia de mi hijo, con el cual todavía compartimos momentos de niñez y jugamos, y reímos, y también lloramos a veces.  Me entrego a los  bailes y a los  juegos, me convierto en "capitana" de barcos que se llenan de personas que quieren volver a sus esencias y desenmascararse.  Abrazo a tantas personas, me dejó abrazar por tantas personas... Y también elijo desAbrazar a otras porque a veces es mejor alejarse de los "fueguitos  bobos , esos que no alumbran ni queman" (sic Eduardo Galeano).  Paseo por entornos tranquilos, cercanos y no tan cercanos. Me rio, mucho, corro, mucho,  bajo y subo, mucho, y hago cosas que tal vez no sean placenteras para nadie pero para mí sí, mucho....

Pero entre todas esas acciones , todo, absolutamente todo, siempre se vio impregnado por el dolor. L@s que me conocen bien lo saben....Hay otr@s a l@s que creí conocer bien pero una es humana y se equivoca... Y aprende también. 

Y llegó el verano, esos meses en que la exaltación de la felicidad es una asignatura casi obligatoria en cada rinconcito..Donde tod@s muestran sus viajes, sus choques de copas, de cañas, sus paseos en atardeceres, sus besos y abrazos, sus cuerpos trabajad@s, en esos momentos yo tam solo pude mostrar el dolor que me invadía cada día. Y me sumergi, como tantas veces en la poesía de Oliverio, y ahí nació mi performance "A pleno llanto".   

Duele. Cuando la vida de tanta gente inocente se convierte en un infierno cotidiano, duele. 

Duele. El indivialismo exacerbado. En mucha gente, en l@s que pregonan una vida individualista y la defienden, y lo peor de todo en aquell@s que mueren por la boca, y que no recuerdan que son los actos los que nos definen.

Duelen. Las confusiones, las pocas claridades, la falta de honestidad hacia una misma y hacia l@s otr@s.  

Duelen. Los insultos dichos y los no dichos. 

Duelen las lealtades dañinas.

Duele la patria vendida por l@s impostor@s.

Duele la falsedad, la hipocresía.

Duele la incoherencia. La poca memoria

Duele tanto el mundo, que tan sólo me queda "duelar" 

No hay escapatoria. No me escapo. No me lleno la nevera de imanes con frases bonitas, porque lo que se ve, se siente, se palpa, no es bonito, no puede venir el libro de autoayuda del momento a decirte que todo depende de ti.

Y en este "duelar", sigo creando, sigo tejiendo, sigo creyendo. Y ya está naciendo "Los Duelos", mi segundo montaje. 

Porque como decía Nick Cave: "El dolor abre puertas; vivir con la catástrofe nos hace amables. El dolor nos convierte en personas"

Y mientras viajo a un desierto, este año en que también viví bastante "ASiratAda", me dispongo a "Bailar hasta que todo explote" 

Porque Duelar, también se puede practicar Bailando.

A tod@s...Ni feliz ...ni No Feliz... Seamos human@s , sino estamos perdid@s.


jueves, 25 de diciembre de 2025

Feliz Nada. "La ingobernable"

 



Ayer fue un día en que el aparatito ese que se  pega a mi mano casi sin llamarlo,  no paró de emitir vibraciones y soniditos ensordecedores.  Claro que siempre está la opción de apagarlo y que deje de tener vida por unas cuantas horas, a ver si el muy desalmado deja de vibrar y ensordecer.  Pero es verdad que desde este estado de ingobernable el aparatito a veces me tiene gobernada y necesito sobre todo tocarlo para  que pase de poner un Nocturno de  Chopin a un "Show me everything" de Tindersticks y de ahí a "Lo bueno y lo malo" de Duquende.  Y ahí me doy cuenta que la música es de las pocas cosas que me gobiernan en esta vida. 

Lo de  ingobernable me lo apropié, una vez más, leyendo a Leila en su columna sobre la Navidad de El País, no os la perdáis...es canela en rama hecha letras. Y ahí está ella, contando su ingobernabilidad, rodeada de su familia.  De todo su relato hay varios puntos  en que el ordenador trazó una línea imaginaria  entre  esos rizos negros y mi pelo mas liso de india que me acompaña casi desde siempre: Rizos  nos cuenta de sus escapadas para salir  a correr por cualquier punto de su pueblo, peligroso  o tranquilo, poco  importa.  Liso, se pega unos paseos en bici casi a diario para  huir también hacia adelante, sin saber si adelante  es peligroso o tranquilo. Rizos, lee y recuerda a Cortázar en muchos de sus escritos. Liso parafrasea al autor de Rayuela en cada estado de plenitud y de tristeza, mientras acaricia  a su gata. Rizos se siente bastante civilizada, aunque reconoce que hace lo que da la gana y se rodea  de personas para las que esto  no es un problema.  Liso hace lo que le da la gana y se rodea de personas para las que esto no es un problema. 

Ahí vamos las ingobernables con pelos en forma de tirabuzón o con pelos larguísimos como los de Pocahontas.  

En lo que a mi respecta me han tratado de todo, o de mucho, me señalaban con el dedo por asesina por no ponerme un trozo de tela en la boca,  insolidaria,  poco empática, me llamaron terrorista por no dejar que atraviesen mi piel sustancias desconocidas para mi cuerpo, me tildaron de  ladrona en un retiro casi espiritual, que más que los espíritus  ahí salieron los demonios, me cuestionaron dejar mi tierra  con mi padre embarrado y mis hermanos hundidos, mientras yo echaba raíces en la lejanía, me criticaron de estar  rompiendo  lazos con un hombre que me sostuvo cuando no me sostenía,  me tacharon de traición cuando tan sólo tomé  lo que se  me puso  en bandeja, como si yo pudiera leer los pensamientos de la gente que no es clara, me enjuiciaron de hippie, de poco  responsable, de  tirar  por  tierra las tradiciones, de rebelde, de poco cariñosa, de ir a mi bola, de ser tan clara (¿se puede  machacar a alguien por ser excesivamente clara? ) me han llamado la conseguidora, en el buen y el mal sentido, han hablado mal de mi a mis espaldas, me han  atribuído palabras que nunca dije, me dijeron que soy mala madre, mala hija, me he tenido que tragar  frasesitas hechas del estilo  " quieres tener razón o quieres  ser feliz" ( puajjjj con este tipo  de mantra new age).  

Y ahí va mi respuesta:  Jamás podría ser  feliz  sabiendo que he  dejado  mis razonamientos, a los cuales  les dedico un tiempo inmenso, tirados a la bartola.   Traicionarme  no me da la felicidad.  Decir que sí  a  todos los que me criticaron y me señalaron no me da la felicidad.  Entonce ahí voy  yo , la ingobernable,  dejando  atrás y a los lados a personas que me quieren gobernar, mientras mis pelos vuelan al viento sobre una bicicleta.  Alguna vez ya lo escribí, mis pelos  también funcionan como antenas,  esas que detectan, que intuyen, que me muestran un poco  los caminos  que debo tomar,  la ingobernable bajando  cuestas a 40 kms por hora y sabiendo que todo puede  acabar en un segundo, pero que felicidad es la fidelidad a mi misma.

En esta exaltación a la ingobernabilidad, en este 25 de diciembre,  lleno de genocidios, de guerras, de  hambre, de  sin techos , de políticas discriminatorias, de misiles, de hipócritas, de  sonrisas falsas, de  cuentitos de  Navidad que nos  distraen, de poquísima empatía, desde este estrado que es mi blog  y que digo lo  que quiero y como  quiero os digo:  Feliz Nada.  De corazón, a todas y a todos:  Feliz Nada.

Hace tiempo dejé las jaula  de lo  políticamente correcto, ahora me  dedico a volar por ahí como me da la gana.


lunes, 8 de diciembre de 2025

"Tu boca que es tuya y mía..."


"... tu boca no se equivoca. Te quiero porque tu boca sabe gritar rebeldía"   No dejes de gritar nunca cachorro,  que no te callen, que no te  pongan vendas en los ojos ni te amordacen con ideas y juicios.  Tu sigue  gritando como hiciste hace  15 años en los instantes  que querías mi teta, que necesitabas mis brazos, que reclamabas por mis besos.  No dejes de gritar.  

  Tu boca  que es  tuya y mía.  Esas boquitas prototípicas que tenemos los Santillán, esas boquitas que ríen , que gritan, que besan, que putean, que soplan, que gimen, que recitan poemas y también cantan en los estadios al son de las  bandas de rock n`roll y tango.  Tu boca que es tuya y mía, que nos encuentra en las mañanas llena  de diálogos y risas.  Tu boca  que es tuya y mía, y  a veces las intercambiamos mientras hacemos las tostadas, y yo me pongo tu boca de niño maduro, y tu te pones mi boca  de  adulta  con ganas de ser niña. 

 Tu boca y tu lengua, y tus mofletes, y tu barbilla, y tus ojitos achinados, y tu pelo, y tus  orejas, y tu cuerpo... ¿en qué momento abrí  los ojos y me di cuenta que la niñez se te estaba yendo?  Me pongo a tu lado y me siento una miniatura posándose sobre los deditos de los pies y estirando mi columna  para ver si puedo engañar a la realidad....pero la realidad es la realidad... y ahí estás tu con tu casi metro ochenta.  

  Asier, el comienzo, el principio (esos  son los significados en Euskera de tu nombre), el comienzo ya comenzado hace 15 años, pero que siempre es  comienzo.  Cada día  contigo es  un comienzo, un aquí y ahora absoluto, presente  puro, ni  la Gestalt ni el Teatro, Tú. Y tus  risas, y tus  pocos llantos, tus reclamos, tus incertidumbres, tus dudas, tus no querer y luego si  poder.  Tanto  aprendizaje  en estos años a tu lado.  El mayor aprendizaje. Ese que no me dieron las escuelas, ni los maestros  adultos, ni  los viajes, ni mi madre, ni mi padre, ni  los  hombres, ni las mujeres, una enseñanza que tienes en exclusividad.  Cuando tu quieras  me pasas los honorarios, saldaré mi deuda entre abrazos , besos y muchas cosquillas. Y  si queda todavía algún resto, te haré todos los pasteles de zanahoria y chocolate que desees. 

  Asier, 15, Asier, 15.... Y seguimos,  no  sabes las de aventuras que nos  esperan en este presente.  El futuro....quién sabe.... Te adoro pequeño  ser, aunque hoy en día tu tengas que agachar tu cabeza para mirarme.... "¡No te pases de listo!  Qué soy tu madre!" y tu mi gran Maestro. 

  Bailemos Maestro....

lunes, 17 de noviembre de 2025

El ritual


Las dos empiezan a pasearse por la casa con cierto andar curvilíneo.  Van dejando una estela por diferentes ambientes, si la "cuatro patas" se fue para el balcón, la "dos patas" se fue para la habitación, si las cuatro patas se posan encima de la mesa, las dos patas se quedan estiradas encima del edredón color malva,  si la "cuatro patas" se pone a saborear su pienzo con aromas cárnicos, la "dos patas" abre la heladera  y se toma un yogur natural.  Es una danza que solo ellas conocen.  Si otros las observaran desde fuera tan sólo verían a una mujer, que tiene una gata por mascota y que cada una anda por su lado.  Pero no, ellas saben que ese andar curvilíneo ya las puso en el comienzo de el ritual.

Cuando las cuatro patas comenzaron a pisar las baldosas de esta casa, era muy pequeña. Tan sólo se limitaba a reconocer ese nuevo hogar, a olerlo, a saborearlo, a sentirlo.  Las dos patas estaban embarradas de juguetes infantiles,  pinturas de colores, discusiones matrimoniales, comidas vegetarianas, posturas de yoga, libros de auto-ayuda y de vez en cuando se ahogaba en una piscina de sueños por llegar.

Pero cuando las patas, las cuatro, comenzaron a crecer y a tener ese andar, todo fue cambiando.   

La "dos patas" era un torbellino de bailes por las mañanas, y cuando se lo permitía lo hacía hasta altas horas de la noche contribuyendo a los comentarios en los halls de las plantas: "¿Qué le ha pasado a esa mujer? Se la pasa bailando"  "Yo también escuché voces y gemidos en los balcones, en la cocina, los platos se rompían, las sartenes  colisionaban con el suelo, sonaban los juguetes del niño, el piano de colores no paraba de emitir melodías"  "Tiene el pelo mas largo. ¿Dónde se vio que una mujer que va envejeciendo se deja el pelo mas largo?"   Ella sonreía, era de su agrado que siguieran sus pasos, y posaran sus orejas encima de las paredes. 

La "cuatro patas" empezó a darse cuenta que la mirada de "dos patas" algunos días cambiaba.  Los ojos brillaban mas que de costumbre,  la gata la sentía más cerca de su esencia, que de la de otros humanos .  Ella ,  la mujer que bailaba en cada esquina de la casa, ahora desprendía una fragancia que la gata sentía muy apetitosa.  

Así fue como un día la siguió, por toda el hogar, mientras sonaba The Ocean de Richard Hawley,  la "cuatro patas" la veía bailar con los palos de escoba, las cacerolas que fregaba, las verduras que cortaba, hasta que en un arrebato dejó que todo en la cocina se volviera caos.  El fuego ardía, las aguas hervían, los recipientes se rebalsaban, la puerta de la nevera había quedado abierta y flameaba con el viento que entraba por la puerta. 

Y comenzó el ritual. Las patas , las dos, la de dos patas tumbada, viendo como en el techo se pintaban ribetes y caracolas como si estuviera observando su propia capilla Sixtina. La otra, la de cuatro patas se tumbaba sobre su pecho desnudo, mientras convulsionaba, las caderas ardían, las patas, las dos, la de dos patas, removía sus extremidades como queriendo hacer garabatos en todo el edredón de color malva.   La gata tan sólo respiraba en esta isla de convulsiones, ella era capaz de sostener ese torbellino con las más absoluta templanza.  Al fin se habían unido en esencia.  Cada una entendió el sentido de sus existencias en ese lugar.  

La cama también se volvió una extensión de la cocina; las aguas hervían , los fuegos ardían, las puertas se abrían y cerraban con el viento.  Ellas se habían unido en varios suspiros y maullidos.  Se las confundía en su andar, a veces la mujer parecía una gata, y a veces la gata era una mujer.  

 En uno de esos días de rituales ella recordó la frase de un escritor maldito que la acompañó desde los 15 : "'Creo que el mundo debe estar lleno de gatos y lleno de lluvia, eso es todo, sólo los gatos y la lluvia, la lluvia y los gatos''.  

martes, 4 de noviembre de 2025

Tiempo de monólogos

 

Es bastante increíble, y a la vez no lo es, porque ya sabemos que esta Vida se rige más por "Causalidades" y por energías que juegan desde las profundidades, las cuales a veces no logramos comprender con nuestras mentes tan cartesianas, pero que ahí están, para que un día 4 de noviembre del 2025 se unan a las de un 04 de noviembre del 2021, día en que escribía un post llamada "Tiempos modernos".  Cuando decidí el título de este post automáticamente me sonó a aquel otro, y me fui a leerlo y oh! Causalidad... ese post también tenía que ver con algunas palabritas que pueden surgir en éste:  comunicación, ternura, escucha, atención, decisión, compromiso y quizás algunas más. 

En aquella ocasión hablaba bastante de la aparición de un modo de comportamiento en ciertos hombres, en donde la palabras compromiso y decisión se tambaleaban a la primera de cambio, entre tanto "parque de diversiones" de la Vida, que te propone infinidad de cosas: conocer mas gente, viajar, ver series, apuntarte a retiros de autoayuda, colgar y postear todo lo que te caiga en la palmita de la mano que sostiene un aparatito que te controla la vida, entre todas estas cosas tan empalagosas que te brinda la actualidad, ¿para qué comprometerte con relaciones que te van a limitar todas esas experiencias, que te van cuestionar, que te van a confrontar, que te van a poner un poco de los nervios cuando no te digan a todo que sí?

Y en esta ocasión hay algo de similitud en lo que vengo a plantear desde este post que a veces se convierte en altavoz de mis pensamientos.   

Nos hemos vuelto monologuistas de nuestras cuestiones, de nuestras emociones, de nuestros pensamientos. Andamos por la Vida enviando unos audios, esos que se activan en la aplicación del telefonito verde dándole al micrófono, y ahí va... tu monologo, mi monólogo para contarte y decirte todo lo que me venga en gana.  Y aquí, ¿dónde se queda el otro?  ¿Qué oportunidad estamos dando al otro (al interlocutor) para que nos rebata, nos corrija, emita una opinión, sonría, se ría, llore, grite, o tan solo desprenda unos silencios prolongados que nos inviten a la reflexión? ¿Dónde se queda esa figura en ese audio-monólogo que en muchos casos has enviado con las mejores de las  intenciones, pero que en realidad  te hace la vida más fácil e impide que el otro  conteste y se  exprese?   Porque si contesta, ojo, puedo hasta empezar a cuestionarme lo que pienso,  de eso se trata una conversación: yo emito mi mensaje, y tu me escuchas y en base a esa escucha tu vas a emitir tu mensaje y cuando tu emitas tu mensaje quizás hasta me hagas cambiar el mío, si es que me dejo afectar.  Comunicación  proviene del latín "communicare" y significa poner en común, con el otro, con la otra, con los otros.  En estos audios, ¿estamos poniendo en común? ¿o solamente te relato lo mío y ahí se queda?  Si es verdad que puede venir otro audio, o varios audios que ejerzan de confrontación, o debate o acuerdo a ese primero, pero, si esto no sucede en el momento "Con el otro" , sino que empieza a haber una seguidillas de audios-monólogos, ¿Es  eso comunicación?  Son preguntas que me nacen en estas épocas. 

Una vez más nos encontramos con los signos de estos tiempos en esos audios también.  Signos que tienen que ver con el poco cuidado y atención, con la falta de profundidad en las relaciones que establecemos, con las prisas y la necesidad de cubrir todos los frentes que se presentan en esta Vida, incluyendo aquellos que no son esenciales y que nos distraen constantemente como las aplicaciones y redes sociales. 

En aquel post del 2021, también aparecía la palabra Ternura.  Algo que persigo en las relaciones que trato de establecer, y lo tierno no se puede cocinar a fuego rápido. Lo tierno es lento, requiere tiempo, requiere atención, en el mejor de los casos requiere presencia física, requiere movimientos pausados, nada de rapidez, ni de inmediatez, nada que se pueda resolver en un audio ni en un mensaje de esos que llegan cada tanto y te preguntan : " Qué tal? Todo bien?  "No, todo bien no, y si tienes tiempo (que ahí está nuestra capacidad de decisión para decir "Hola! Aqui estoy. Decido y dejo de fluir tanto") te cuento"  Porque el "estar" de una persona querida, amiga, entrañable, no se cuenta en tres frases. 

Por eso estos días me vi sumergida en llamadas largas, si, largas, que me quitan tiempo de otras cosas como escribir la obra de teatro que estamos escribiendo, promocionar los proyectos que tengo, armar clases, ver series, scrollear redes, cambiar la ropa de verano por la de invierno, y tantas cosas más. Pero Decido, Decido,  cuidar las relaciones que me interesan y les dedico tiempo y atención.  

Entonces me encontré con voces me confrontaban , que me hacían reír en compañía, que me encolerizaban y al mismo tiempo que me enternecían, porque todo esto surge en la comunicación de a dos. No es fácil pero es más real.  Y ya hace tiempo que digo: "No quiero Fácil"

Y ahí voy, por la Vida, tratando de ser lo mas coherente a mis pensamientos y convicciones.  Si ves que un día me quieres rebatir este post del derecho y del revés me pegas un toque, yo estaré encantada de lanzarme al debate. (mi teléfono aparece casi en cualquier lugar, no hay misterios) Soy experta en debates y discusiones, y bienvenidas son en mi Vida. 

Termino.... que para monólogos es el que me estoy preparando para dentro de un tiempo volver al escenario... : Los Duelos.


PD:  Si  te has tomado estos minutos en leer este post, eso para mí es signo de Ternura.  Te agradezco

sábado, 19 de julio de 2025

Los sentidos

 



Mi balcón es un reducto en el que pasan cosas extraordinarias. No sólo se trata de ver los cuatro coches que pasan por minuto (eso es el paraíso en una ciudad como Madrid), no sólo se trata de ver un baile continuo de hojas verdes de tamaños diversos, los murmullos de las pocas personas que se escuchan en este preciso instante, los gatos callejeros que juegan y se pelean, o los pájaros que se aparean para ser grabados por  mi cámara, no es sólo las lecturas devoradas, las canciones escuchadas, la voz de Peter Gabriel cantando Mercy Street, no es sólo este fresquito que hoy me ponen la piel de gallina después de haber sido abrasada por las bengalas que ayer se expandieron por las calles del barrio, no es sólo el mate que saboreo con las tostadas llenas de aguacate, no es sólo el cielo, la tierra, no, no es sólo eso. 

De repente se asoma un olor que no logro definir por los orificios de mi nariz y como si de un sistema interconectado se tratara empiezan unas gotitas a desprenderse de mis ojos, y crean un caminito acompasado con Mercy Street y caen. Caen. Caen.  No se qué es ese olor, no se si pertenece a algo dulce, a algo salado, a algo chamuscado, a algo suave, ligero, amable, odiable, no lo se. Sólo observo que me conecta con algo que mi mente no logra descifrar y el cuerpo reacciona. Y ante este extraordinario suceso que acontece en mi balcón lloro. Sin más. Me entrego a ese momento de conexión,  y creo que lloro porque siento una integración desbordante. Los sentidos me transportan y me mantienen, aquí y allá, o allá y aquí, o aquí y allí, o allá y acá.  Ese aroma abrió un puente entre este momento y algo que desconozco desde la mente, pero que me hace estar más presente que nunca. 

Los sentidos. ¡Qué sentido tienen los sentidos!  Si  cada experiencia de la vida la viviéramos con esta escucha, con esta atención, que poco nos harían falta tantas distracciones, que poco necesitáramos escaparnos, evadirnos, irnos, tan sólo el aquí es enriquecedor, y el ahora más nutritivo imposible. Me he gastado tal vez unos céntimos de mi conexión de Spotify para que suene en bucle Peter Gabriel, para que la compañía de internet me de conexión, para que mi mate esté con yerba, para que la vitrocerámica pueda calentar mi agua, y con todos esos céntimos y un olor que apareció en el balcón de mi casa me pegué un viaje majestuoso. 

El gran viaje  es hacia adentro. Escucha. Observa. Siente. Saborea y huele...huele...




 Mercy Street 
 Peter Gabriel