"Tengo hambre hermana. Desde hace un tiempo hay bombardeos todos los días y otra vez es muy dificil conseguir comida. Ayúdame por favor"
Se me olvidaron las Malvinas, los colores azul y blanco, que Messi, que Maradona, que "la pelota no se mancha", y todo los slogans propios de la maquinaria futbolística argentina.
Desde el inicio de este mundial afirmé y reafirmé que lo que estábamos viviendo era un Mundial de Vergüenza, del cual éramos partícipes, porque así como el silencio te hace cómplice, el vivir este mundial como si nada pasara sabiendo que se está jugando este torneo en un país que extermina cada día a niñ@s y personas inocentes de la mano del estadio si0nIsta y genocId@ de Israel, es también complicidad y no querer ver. Elegir tener una venda en los ojos es complicidad. Y el fútbol es otra venda en los ojos, y hay quienes por momentos nos permiten quitarnos la venda cuando hay entrenadores como el de Egipto que decide visibilizar un genocidio mostrando una bandera palestina a millones de personas que seguían la transmisión en todo el mundo.
Y otra vez ese partido, el que a los argentinos nos hace reclamar nuestras islas, las que nos arrebataron, las que colonizaron, como suelen hacer las grandes potencias frente a los países que no tenemos con que defendernos, y parece que una pelota por un momento será un fusil y nos devolverá las tierras. Y otra vez la vibración del teléfono y el pedido de ayuda. Una colonización e invasión de hace casi 200 años, contra un genocidio en la actualidad, del cual yo encima tenía la versión en vivo y en directo.
Mi cuerpo se desconectó del partido, y de los gritos , y de los festejos porque había algo mas importante que resolver, que era lo actual, lo presente. Que era la causa por la que me manifiesto cada día, por todos los lugares que puedo, y donde siento que puedo evitar algo, por lo menos que no muera de hambre una familia a la que hoy considero parte de mi vida, y que no se deje de hablar de Gaza.
Se acabó el mundial de la vergüenza, en donde no tendrían ni que haber jugado las selecciones del mundo, esa idea utópica de que se haga una huelga internacional contra la barbarie. Se acabó el mundial de la vergüenza en donde se llora por no ganar partidos o por ganarlos, pero no se llora por la cantidad de niños que mueren día tras día gracias al apoyo de un país gobernado por un señor naranja que recibió cordiales saludos de cada uno de los jugadores de España y Argentina (excepto dos a los cuales aplaudo). Se acabó el mundial de la vergüenza, en donde nos embanderamos con frases muy acertadas y necesarias que permanezcan en la memoria, pero de las cuales luego ni nos acordamos y ni siquiera nos preocupamos por defender en las urnas. Se acabó el mundial de la vergüenza donde se utiliza el show y el entretenimiento con un coro de niños incluidos, sonriendo y felices, llamando al amor cuando dos días antes EEUU había bombardeado un hospital oncológico en Irán, se acabó...se acabó el mundial de la vergüenza.
Mientras tanto Shad me recuerda que ella resiste en Palestina, que me envia los mejores deseos para todas las personas que donaron cuando empecé a mandar mensajes a diestra y siniestra para reunir dinero, apagué la poca conexión que tenía con el mundial de la vergüenza y dije para mis adentros: Si, las Malvinas son argentinas, pero hoy es más necesario gritar Viva Palestina Libre. (Por lo menos para mí)
Dos pueblos colonizados. Dos pueblos invadidos. Dos momentos en la historia. Un mundial de la vergüenza y una mujer de 22 años que resiste con uñas y dientes, y que me lo recuerda cada día con sus mensajes y llamadas.
La pelota está manchadísima.
NA: Si quieres ayudar a Shad y su familia tiene una campaña de donación abierta, toda colaboración es bienvenida y todo suma. Te dejo el enlace: https://chuffed.org/project/165957-help-shahd-in-gaza Si te preguntas si la campaña es fiable, te contesto que sí. Le llega el dinero, la persona que la creó es fiable, tiene muchas campañas abiertas para ayudar a gente en Gaza. Gracias.






