jueves, 15 de mayo de 2025

¿Les pasa? ...Aguerriada ando...



Acabo de leer uno de esos textos preciosos que me abrazan por las mañanas, estas últimas mañanas...a falta de brazos de personas que me sostengan, me sostienen las palabras de Leila...  

Leila es Leila Guerriero, y ella me tiene  bastante "Aguerriada" ya hace unas cuantas, noches, y tardes, y mañanas... Todo comenzó un día en que se apagó la ciudad... Pum! De repente todo se paró, no caía nieve como en El Eternauta, pero todo se paró. Las neveras, las lavadoras se quedaron con las ropas a medio lavar, las TVs se volvieron negras, los ordenadores ni la luz de encendido tenían titilando, los ascensores se convirtieron en ratoneras, o en espacio de amores furtivos, o en centros de meditación, los semáforos se  alinearon en una huelga general y ni verdes, ni rojos, ni ámbar, nada,  todo se apagó, y así como en las mañanas a veces me abrazan las letras, ese día me fui a ser abrazada por ella. Leila. Aguerriada. Abrazada. Me senté en el balcón de mi casa, y así como ahora danzan las hojas de la primavera, ese día danzaban las hojas, y pasaban las hojas de ese libro en el cual me sumergí, me ahogué, me chamusqué, me calciné, ese libro , me abrazó, y me abrasó.   La llamada. Fue como una llamarada. Imposible no dejarme quemar y sentir que hasta el fuego es placentero, querer saber más aunque duela, aunque arda, aunque abrase. Eso duró unos pocos días... Y volví a salir a la superficie....

Estos últimos días me dejo abrazar con más suavidad por "Teoría de la gravedad", también de ella...Sigo "Aguerriada".  

Hay una columna de ella  escrita en El País,  su nombre :  ¿Les pasa?  Y en ella, Leila despliega esa magia que tiene en sus dedos al teclear o escribir sobre un papel...  A mi esa columna hoy me invita a ver desde otro prisma eso que ella nos comparte, y que es sublime.  Espero que ella me entienda que no estoy haciendo ninguna copia barata de su preciosa columna, sino que todo lo contrario, me ha inspirado para escribir lo siguiente....

¿Les pasa?

Les pasa que aún habiendo transcurrido dos días de la muerte del Pepe,  y  las  lágrimas se hagan presentes  cuando escucho sus discursos, y la tristeza cobre protagonismo en los mates de la mañan, en los pasos por la cocina, en el abrir de la heladera para sacar los aguacates;  que cuando le cuentas a tus alumnitos de teatro por qué decides poner una canción para los niños de Palestina en la muestra final comienza a temblar tu voz y tienes que bajar la mirada para no transmitir tanta desazón;  que cuando el día está gris como hoy, recuerdas lo lejos que está la infancia, y que dentro de una semana haré cincuenta años, y esos pasos de niña juguetona, tímida, callada, ensimismada son de una lejanía letal. y  que a veces no entiendes los comportamientos de las personas que te abrazan, que te besan, que te escuchan , y que en un abrir y cerrar de ojos de desabrazan, te abesan, te dan la espalda y siguen su camino como si nada hubiera pasado, y que siguen muriendo en estos instantes niños y niñas inocentes en muchas partes de este planeta, y ayer miércoles un grupo de jubilados fueron aporreados, gaseados, golpeados, ninguneados por las fuerzas policiales de mi país, y sigamos consumiendo una cantidad de productos innecesarios y  convirtiendo el ocio en una vía de escape, narcotizante,  y compremos billetes de todo tipo por internet, paseando por los lugares sin darnos cuenta ni de  lo que estamos viendo, haciendo realidad todo plan apetecible para estos tiempos, y sin saber cómo tratar al de al lado, viendo la manipulación mediática que existe constantemente y cómo nos logran hipnotizar haciéndonos creer que somos libres, que se está formando una cola para poder tener un plato de comida a escasos cien metros de mi balcón, que se valora las palabras de un Papa que perteneció a una institución que a lo largo de toda la historia y ahora mismo sigue escondiendo hechos aberrantes que apoyaron y que se sostuvieron en nombre de la iglesia,  que los malos entendidos y la falta de comunicación crean unas separaciones grisáceas, opacas, tan faltas de  sensatez, que ciertos silencios son tan incómodos que lo único que quieres hacer con ellos es romperlos con un griterío de palabras tal vez mas sanos que el propio silencio, que las series también nos narcotizan (incluída El Eternauta que me ha narcotizado a mí), que el mirar todo el tiempo a una minipantalla que se pega a nuestras manos desde la mañana nos hace entes tan bien controlados, tan poco críticos, tan cegados, que la falta de lectura, que la falta de charlas profundas, que la escasez de tiempo de calidad nos ha transformado en seres poco sensibles y muy deformados para acercarnos al amor, que las lluvias que inundan las ciudades, y los campos, y las lunas llenas de escorpio que nos acercan a los fantasmas del pasado, y las palabras que no se dijeron, y las muertes que llegaron sin imaginarlo, y las familias despedezadas desde tan temprano, las separaciones llenas de gritos, y las verduras que se queman mientras escribo. No les pasa que a pesar de todo eso hay momentos como este instante que la vista se deleita con el verde de las hojas que danzan en el árbol que tengo ahí en frente, con el olor a verduras quemadas que provienen de la cocina, con el naranja del libro de Leila y los sonidos de mi hijo de 14 ordenando su habitación y escuchando su música. Hay instantes como el de ahora mismo que recuerdo las palabras del Pepe: "  la vida se te escapa y se te va minuto a minuto y no puedes ir al supermercado y comprar vida, entonces lucha por vivirla, por darle contenido a la vida", 

Hasta siempre querido Pepe Mujica. 


1 comentario:

  1. Qué bien 👍 escribes, Andrea, hay que joderse. Escribes con una fuerza 💪. Casi vomitas tus pensamientos. Mucha garra, como tú eres. Un torbellino

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