jueves, 5 de junio de 2025

Frasesitas guardadas

 


Tenemos un conjunto de frases guardadas en los cajoncitos de nuestra memoria para saltar a decirlas cada vez que queremos cerrar un pensamiento, una diálogo, una reflexión.  El interlocutor se quedará así como pensando,  llevando su dedo a una comisura de sus labios, y tus ojos se quedarán inmóviles sintiendo que has tocado la tecla perfecta para el momento perfecto. 

En ese devorar exacerbado de videos cortos, en que las personas nos hablan mirando al ojo de la cámara, queriendo hacerte partícipe de toda la retalla de enseñanza y consejos para que conectes, te desconectes, escuches,  te escuches , abraces, te abraces, entiendas, te entiendas, y así hasta el infinito y más allá, en esos escasos minutos en que la pantallita de tu móvil cobra luces y ritmos y colores que te envuelven, ahí se suceden una seria de frasess que guardarás en los cajoncitos de tu memoria.  

Las tendrás ahí preparadas para que cuando sea la oportunidad, abras ese cajoncito, las cojas y le digas a tu interlocutor: "Eh! Mira lo que tengo para ti"  Silencio.  Espacio de tiempo.  Miradas.  Habrá algo en el otro que diga:  "¡Si, es verdad, claro!"  Y en ese "Si, es Verdad, Claro" nos cargamos toda la particularidad de esa persona, toda la particularidad de las circunstancias, de las situaciones, de las experiencias vividas de esa persona.  ¿Quiénes somos nosotros para decirle al otro "Todo es  Perfecto", o "Nada es Casual" o " Lo que sucede conviene" o " De todo se aprende" o "Será que tienes algo que aprender" ? Y tantas más.  

Salimos al ruedo como paladines de la justicia, con nuestra frasecita en la mano, en la espada y que el otro quede impresionado y sorprendido, y más tarde se vuelva él, otro paladín de la justicia que repita las frases que fue guardando en sus propios cajoncitos para "enseñar" a los otros que de todo se sale. ¿Si? ¿De todo se sale?

Las personas que llevamos años de trabajo personal, de visitar las sombras días si y otros días no, que caemos en abismos sin redes, nos estrellamos y volvemos a andar con heridas, con muletas, con escayolas, sabemos que entrenar el músculo funciona. Pero entrenar el músculo es en el día a día, con mucha voluntad, con mucha "pazciencia", para con uno, para con el otro, escuchando el más mínimo latir del corazón, sintiendo que los vasos que se han vaciado pueden volverse a llenar, pero gotita a gotita.  Y no que venga una frase "celestial" y nos quiera lanzar un chorro de positivismo new age, porque eso es ....agua para hoy y mucha sed para mañana. 

Leamos, devoremos libros, talleres de crecimiento personal, cursos rápidos de autoayuda, videos de instagram de personas que hablan a la cámara, y todo lo que queramos; pero seamos conscientes que los procesos son largos, trabajosos, a veces frustrantes, hay toda una vida que me ha llevado  a estar donde estoy, hay todo un sequito de personas, con sus tratos y maltratos, que me han hecho tener estas heridas,  ¿cómo podemos creer que unas cuantas frases sanadoras me van a borrar esos ríos de historia personal que corren por mis venas?

Lo único que queda es el camino... paso a paso... sin devorar nada... haciendo proceso.... No intentemos (me lo digo siempre, cada vez que una persona se sienta frente a mi para buscar acompañamiento) poner tiritas en épocas de poca profundidad.  Las frasesitas hechas para el otro sobran... ¿Quién soy yo para decirte a ti que "Todo es perfecto"?   Es perfecto para el que la dice porque habrá habido un proceso enorme para llegar a esa conclusión, pero yo a ti sólo te digo: Vive lo que tengas que vivir y hazlo como puedas, yo puedo acompañarte, nada más. 



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